Información sobre Antequera

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Información sobre Antequera Bandera de Antequera

Antequera constituye la cabecera de la comarca homónima, funcionando como centro administrativo, comercial y de servicios y equipamientos. Esta comarca es la principal vía natural de comunicación entre la Alta y la Baja Andalucía y al mismo tiempo entre la Costa del Sol y la Andalucía interior.

Historia


Prehistoria
La fundación de Antequera va ligada a la aparición del municipio romano de Antikaria. Los restos de civilizaciones anteriores se hallan en la arqueología prehistórica y se manifiestan en poblados cuya datación oscila entre 2000 y 2500 años a. C., aunque otras opiniones los datan en unos 4000 años. Los principales testigos de esta época son los dólmenes de Menga, Viera, El Romeral y la necrópolis de Alcaide, los tres primeros próximos a la ciudad y la última cercana a Villanueva de Algaidas, considerados el mejor conjunto dolménico de España y cuyo principal exponente es el dolmen de Menga, verdadero hito del megalitismo peninsular.

Edad Antigua
El vacío de datos entre los grandes complejos de la prehistoria y el legado romano, no es indicativo para ignorar posibles asentamientos de íberos, tartesios, fenicios y cartagineses, los primeros de presencia hipotética pero no desdeñable, sin embargo, la de los cartagineses queda patente en barros y sepulcros hallados en Cerro León, escenario de una batalla entre Asdrúbal y las legiones romanas. En la época romana, el pueblo asimiló rápidamente la cultura romana y la lengua latina.En virtud de los romanos, la ciudad siguió siendo un importante centro comercial, sobre todo conocida por su producción de aceite de oliva. Del legado romano permanecen los baños romanos excavados, situados en la parte suroeste de la ciudad, y la escultura del Efebo de Antequera, datado del siglo I d. C.

Edad Media
Los germanos destruyeron junto con Antikaria, Singilia, Nescania, Osqua y Aratispi, dejándolas arrasadas, aunque en el caso de Singilia todos los hallazgos testimonian que continuó ocupada en época musulmana hasta el siglo XII, así como su importancia en época alto-imperial. Lo mismo sucede con Antikaria, en la cual entraron las tropas árabes mandadas por Abd al-Aziz ibn Musa, tras el tratado que celebró en Orihuela con el monarca godo Todmir o Teodomiro. Durante la dominación árabe se la conoció como Medina Antakira y se fortificó con una alcazaba y una muralla defensiva.

Desde mediados del siglo XIII, tras la caída de Sevilla y Jaén, es cuando Antakira empieza a adquirir importancia como centro de operaciones militares, debido a su cercanía a la frontera entre cristianos y musulmanes. La importancia que en Castilla se atribuía a la conquista de la ciudad se evidencia por el hecho de que asumiera personalmente su realización el propio regente Fernando, que gobernaba en nombre de su sobrino Juan II y que ha pasado a la historia con el sobrenombre de "el de Antequera".

Después de varios intentos infructuosos, el asalto final de los castellanos comenzó el 20 de abril y no terminó hasta el 22 de septiembre, cuando los andalusíes negociaron la entrega de la ciudad a cambio de caballerías para su retirada a Archidona. Después de la conquista, fue declarada ciudad por una real cédula de 9 de noviembre de 1441. Durante toda la conquista castellana fue centro neurálgico y fronterizo de choque, punto de partida para conquistas posteriores, como las campañas de Álora y Casarabonela, y sobre todo plataforma de expediciones contra el Reino nazarí de Granada. En 1466, el rey Enrique IV concede el título de "muy noble" a la ciudad de Antequera por los heroicos servicios prestados por sus moradores.

Edad Moderna
A partir de la conquista de Granada en 1492 la ciudad comienza a transformarse y a extenderse fuera de las murallas, aumentando su población al calor de sus fértiles tierras y a la ausencia de enemigos. Bajo el dominio castellano, la ciudad siguió siendo un importante centro comercial debido a su ubicación, su floreciente agricultura y a la labor de sus artesanos, que contribuyen en el crecimiento cultural de la ciudad. Pero va a ser durante los siglos XVI y XVII cuando la ciudad experimenta un aún mayor crecimiento demográfico, llegando a ser una de las ciudades comerciales más importantes de Andalucía, debido principalmente a su ubicación como encrucijada de algunas las principales rutas comerciales. En estos siglos fallecieron Pedro Espinosa, Cristobalina Fernández de Alarcón y Luis Martín de Plaza, poetas destacados de la llamada escuela antequerana.

En el año 1500, los Reyes Católicos conceden licencia a la ciudad para que esta cediera 700 varas de terreno en las que poder labrar un monasterio bajo la advocación de San Zoilo, por los Frailes de la Observancia de San Francisco. Además, los mismos reyes fundaron la Real Colegiata de Santa María La Mayor, que desde ese momento se convirtió en el referente cultural antequerano.[24] En 1573 aparece la primera imprenta, siendo Antequera la séptima ciudad andaluza en tenerla después de Sevilla (1472), Granada (1496), Osuna (1549), Baeza (1550), Córdoba (1556) y Jerez (1564), a pesar de que no contaba con universidad, aunque sí contaba con una cátedra de gramática adscrita a la Colegiata.

En el siglo XVIII es cuando la ciudad alcanza su mejor momento. La ciudad se transforma y numerosas congregaciones religiosas se asientan en la ciudad y construyen numerosas casas, capillas e iglesias, hasta convertir a Antequera en una auténtica ciudad conventual. La nobleza también realiza encargos de nuevos palacios y surge entonces una importante actividad artística destinada a nutrir, no solo los numerosos conventos y palacios antequeranos, sino también los de poblaciones vecinas y de otras provincias. En esta época, Antequera fue una de las ciudades andaluzas con mayor actividad manufacturera, especialmente en lo relacionado con la industria textil, basada sobre todo en la lana, y en menor medida en la seda y el lino. Hacia 1755 la ciudad contaba con 87 fabricantes textiles que disponían de 147 telares. Por su importancia, en 1765 se le concede el título de “Real” a la Fábrica de Lanas, Paños y Bayetas. La mayor parte de las fábricas se concentraba en la ribera del Río de la Villa, que proveía de energía a las instalaciones.

Edad Contemporánea

El siglo XIX se caracterizará por la pérdida de población debido a las epidemias, y la entrada en escena de una incipiente burguesía que buscará en el sector textil y lanero, alternativas a la agricultura y a los oficios en decadencia. En 1810 la ciudad volvió a ser tomada, esta vez por las tropas francesas, que fueron expulsadas dos años más tarde. El desembarco de la era industrial en la ciudad, hace que sus productos puedan ser comercializados en toda España, siendo muy famosas y valoradas las mantas antequeranas. Pero poco después, a partir de la inauguración del primer ferrocarril Barcelona-Mataró, Antequera irá perdiendo mercando en favor del textil catalán, hasta desaparecer por completo. En 1883, se aprobó en Antequera la constitución andaluza y desde ese momento tomó el nombre de Constitución de Antequera.

En los inicios del siglo XX se creó el periódico El Sol de Antequera, decano de la prensa malagueña. Las posteriores guerras y otros factores de este siglo no favorecieron en nada el desarrollo de la ciudad, y provocó que la ciudad volviera a recurrir de nuevo a una agricultura cada vez menos competitiva. Tras la Guerra Civil Española, la localidad sufre un gran declive económico y social provocando una intensa emigración.

En 1960 un impresionante incendio dejó casi destruida a la iglesia de San Sebastián. Con la llegada de la democracia y la descentralización del Estado, el consenso social en favor de la autonomía para Andalucía se materializó en el llamado Pacto de Antequera el 4 de diciembre de 1978. La ciudad fue propuesta para encabezar la capitalidad de la comunidad autónoma, pero no prosperó y finalmente Sevilla fue la elegida.

Monumentos y lugares de interés


Declarada Monumento Nacional, la Real Colegiata de Santa María La Mayor es una obra de transición entre el gótico tardío y el Renacimiento. Fue construida entre 1514 y 1550 y tiene el honor de ser el primer templo que se concibió dentro del estilo renacentista en Andalucía. Destacan sus columnas jónicas y su artesonado mudéjar así como la bóveda gótico-mudéjar del Altar Mayor. La fachada de sillería fue construida con piedras procedentes de los restos de Singilia Barba. La otra real colegiata de Antequera, la Real Colegiata de San Sebastián, fue construida a partir de 1548 por el arquitecto Diego de Vergara, aunque posteriormente sufrió varias alteraciones por lo que en la actualidad presenta una mezcla de estilos; renacentista y plateresco en la fachada, barroco en la torre campanario y neoclásico en partes del interior.

Los conventos de interés son numerosos. El actual Convento de Madre de Dios de Monteagudo fue levantado entre los años 1747 y 1761 sobre un antiguo convento derruido a causa de un incendio. El proyecto corresponde al alarife Cristóbal García, quien consiguió dotar al interior de una sensación de movimiento conjugando superficies cóncavas con bóvedas en casquetes y otros elementos. Su torre está considerada como uno de los ejemplos más bellos del barroco andaluz. El Convento de Belén data de principios del siglo XVII y presenta planta de cruz latina, fachada austera de piedra y ladrillo y una cúpula decorada con coloridas yeserías barrocas. El Convento de la Victoria, por el contrario, tiene planta octogonal y está inspirado en los modelos del barroco italiano. La fachada de sillería presenta un balcón central que aporta un aspecto civil al edificio. El Convento de la Encarnación, datado en 1580, es de estilo manierista-mudéjar y repite el modelo de iglesia morisca granadina, con una sola nave cubierta con artesonados.

El Convento de San Agustín es uno de los más antiguos, construido entre los años 1550 y 1566, según el proyecto de Diego de Vergara. La torre de la iglesia presenta un aspecto peculiar al estar situada entre contrafuertes. El estilo predominante es el del manierismo, al que corresponden la capilla, la fachada y la bóveda. El Convento de la Trinidad data de 1672-1683 y presenta un estilo barroco muy clasicista. El proyecto se debe a un fraile de la orden de los Trinitarios Descalzos, fray Pedro del Espíritu Santo. También del siglo XVII datan el Convento de los Remedios y el Convento de Santo Domingo, del que destaca la armadura mudéjar de la nave central.

Al siglo XVIII pertenecen otros tres conventos. El Convento de San José fue construido entre 1707 y 1734 y está considerado como una de las representaciones más genuinas del barroco antequerano. Tiene una portada de dos cuerpos, de ladrillo tallado y barro cocido, atribuida a Tomás de Melgarejo. El alarife Andrés Burgueño es el autor de la iglesia del Convento de las Catalinas. Presenta una sola nave cubierta con bóveda de cañón, muy repetida tanto en España como en América, con capilla mayor y coro a los pies. El interior, muy recargado en decoración, contrasta con la sencillez del exterior. Por su parte, el Convento de Santa Eufemia tiene una planta mixtilínea. Su iglesia se levantó entre los años 1739 y 1763 de acuerdo con los planos del maestro Cristóbal García. Presenta reminiscencias de la arquitectura nazarí y aire neoclásico en la fachada.

Por último cabe destacar el Real Monasterio de San Zoilo, fundado por los Reyes Católicos en 1500. Es un convento de estilo gótico y también está declarado Monumento Nacional. De la obra original se conservan algunas bóvedas y la portada de la iglesia. En el interior destaca la armadura mudéjar de la nave central y las yeserías manieristas de la bóveda de crucería.

Fuentes y esculturas
  • Escultura del Infante Don Fernando: situada en la plaza del Coso Viejo, está dediacada al conquistador de Antequera.
  • Fuente de los Cuatro Elementos: también situada en la plaza del Coso Viejo,representa a los Cuatro Elementos: agua, fuego, aire y tierra.
  • Fuente de San Sebastián: situada en la plaza de San Sebastián, se debe a Baltasar de Grodos, quien la diseñó en 1545 inicialmente para la plaza Alta.
  • Escultura de Pedro Espinosa: levantada en honor al poeta antequerano, es obra de José Manuel Patricio Toro, datada en 1998. Está situada en la plaza de Santa María.
  • Triunfo de la Inmaculada: columna barroca datada en 1697, del escultor Antonio del Castillo.
  • Fuente-escultura de los Enamorados: construida por José Manuel Patricio Toro en 2004, en homenaje a los dos enamorados que según la leyenda se tiraron desde la Peña de los Enamorados.


Fiestas populares


Entre las fiestas de carácter laico se pueden citar el Mercado medieval del 14-16 de septiembre, ubicado en la Plaza del Coso Viejo y ambientado en la Edad Media; el carnaval, la feria gastronómica del marisco; y la feria de la artesanía. Pero las fiestas mayores son: la Real Feria de Agosto, que se divide en la “feria de día” y la “feria de noche” y cuenta con casetas, atracciones de feria y puestos de venta ambulante; y la Feria de mayo, también llamada Feria Agrícola y Ganadera de Antequera, dedicada principalmente a la compra venta de ganado y maquinaria agrícola.

Existen un gran número de celebraciones de carácter religioso. La Procesión del Cristo de la Salud y de las Aguas, celebrada el domingo siguiente al 18 del mes de mayo, está dedicada al Patrón de la ciudad. El 8 de septiembre tiene lugar la Procesión de Nuestra Señora de los Remedios, también fiesta patronal. Y el sábado previo al 16 de septiembre, la Procesión de Santa Eufemia, también llamada procesión de las candelas.

Por su parte, la Semana Santa en Antequera está declarada de interés turístico nacional de Andalucía y en ella se desarrollan las siguientes procesiones:
  • Domingo de Ramos: Cofradía de la Pollinica. Los niños vestidos de hebreos y con ramas de palmera, acompañan el paso de "La pollinica".
  • Lunes Santo: Cofradía de los Estudiantes. Cuenta con la imagen de Jesús más antigua: el Santo Cristo Verde, del siglo XVI. También recorren las calles Nuestro Padre Jesús, Nazareno de la Sangre, única bajo palio, y la Virgen de Vera Cruz
  • Martes Santo: Cofradía del Rescate. Sale en procesión Nuestro Padre Jesús del Rescate y la Virgen de la Piedad.
  • Miércoles Santo: Cofradía del Mayor Dolor. Recorren las calles de la ciudad el señor y la Virgen del Mayor Dolor. Cuenta con el acompañamiento de la Legión.
  • Jueves Santo: Cofradías del Consuelo y de los Dolores. El recorrido lo inicia la hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora del Consuelo. En la plaza de Santiago se encuentra con la Cofradía de María Santísima de los Dolores.
  • Viernes Santo: Cofradías de Abajo, de Arriba y de la Soledad. Prevalece de antaño una cierta rivalidad entre las dos cofradías que realizan su desfile por la tarde: la de Abajo y la de Arriba. En la madrugada inicia su recorrido desde la iglesia del Carmen la cofradía de la Soledad, con la imagen de la dolorosa más antigua.


Fuente: Wikipedia.
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