Información sobre Nerja

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Información sobre Nerja Nerja tiene una larga historia probada por las pinturas encontradas en la famosa Cueva de Nerja descubierta en 1959 y hoy en día es el sitio turístico español más visitado tras el Museo del Prado de Madrid y la Alhambra de Granada.

Nerja posee un clima suave todo el año, que permite el cultivo de frutos subtropicales como la chirimoya o el aguacate.

Historia


Prehistoria
Hoy en día tenemos vestigios de que el primer poblado que se asentó en estas tierras fue ya en el Paleolítico Superior, hace unos 20.000 años. Se ha encontrado la huella de dos importantes culturas: neolítico y argar. El primero de ellos se asentó en toda la vertiente mediterránea, y es precisamente en la llamada Cueva de Nerja donde dejó un magnífico legado con el que nos acercamos a su modo de vida. La cultura argárica fue posterior, ya finalizado el periodo neolítico. Corresponde a la Edad de Bronce, extendida por el sureste peninsular. Características de este pueblo fueron la habilidad hacia la agricultura y la ganadería, y el desempeño de labores artesanales, como la cerámica, la confección de tejidos y la metalurgia.

Edad Antigua
No tendremos más noticias de la historia de Nerja hasta una vez entrada la Era Cristiana. Sólo se conocen pueblos que se asentaron cerca, como bastetanos y fenicios. El dominio del mar Mediterráneo por parte de los griegos trajo consigo el nacimiento de pueblos como Homeroskopeion y Mainake, a veintisiete kilómetros de lo que hoy es Málaga. Asimismo, crearon el Templo de la Luna en la playa de Torre del Mar, lugar sacro donde los griegos oraban antes de emprender sus viajes. Es la entidad helena más próxima a Nerja, pero tampoco dejaron huella en ésta.

La Península Ibérica fue dominada por Roma en el 210 a.C. Fundaron tres poblaciones en la Málaga oriental: Maenoba (Vélez), Claviclum (Torrox), y Detunda (Maro). En esta última se hallaron numerosos restos romanos como monedas, tumbas o ánforas. También se conocen vestigios de la misma cultura en lugares del término municipal de Nerja, como cimentaciones de argamasa, un acueducto derruido, o un horno de fundición en el Río la Miel.

Edad Medieval Importante fue el año 711, cuando visigodos fueron derrotados por musulmanes en la batalla del Guadalete, lo que dio comienzo a una nueva conquista peninsular. Nos han llegado escritos de un geógrafo árabe, llamado Said Ben Ahmed, en los que cita que Málaga fue llamada cora de Rayya. Al igual, el historiador Almacarri de Tremecen afirmaría que Naricha (traducido como “manantial abundante”) formaría parte de esta ciudad.

Fue la cultura musulmana la que protagonizó un periodo de esplendor en al-Ándalus. La industria textil sobresalió en el marco económico del reino, empleando a unos 13.000 trabajadores en la producción de algodón, lana, lino y seda, esta última de gran valor. Se dio particular importancia a la ciencia, y se realizaban traducciones de oriente y occidente. Las mujeres disfrutaban de una autonomía en la que tenían derecho sobre sus bienes inmobiliarios, y ejercían profesiones como peluquería, arquitectura, lógica, caligrafía, astrología, depilación o canto. El legado árabe nos ha dejado, entre otros, apellidos y motes que nos resultan familiares hoy en día: Alcaide, Javala, Alozaine, Alguazil…

Edad Moderna
Con la llegada de los Reyes Católicos en el siglo XV, finalizará una batalla, llevada a cabo durante más de 500 años, por el dominio de la Península Ibéerica. Fue exactamente en 1487 cuando Málaga fue reconquistada por los cristianos. A pesar de ello, en los siguientes años Nerja siguió habitada por población islámica. En esta costa convivían tres culturas: cristiana, árabe y judía, hasta que una nueva orden obligó a todo aquel que no era cristiano a convertirse a tal religión o a abandonar el Reino. Hay historias que cuentan que la hoy llamada playa del Salón en Nerja fue llamada así porque fue testigo del éxodo de cientos de judíos que se despedían entre sí con la palabra “Shalom”. Igual de triste fue el final para los musulmanes que se vieron obligados a abandonar una tierra en la que habían prosperado generación tras generación. Nerja quedó muy despoblada a principios del siglo XVI. Muchos de los actuales pobladores de Nerja que reconocen ser descendientes de familias que vivieron en la zona por más de cinco siglos, poseen apellidos de conversos judíos como: Moreno, Herrero, Ávila, Jaime, Leyva.

Nuevas casas y roturaciones de tierras fomentaron el crecimiento del pueblo en los siguientes años. Este fue el momento en el que las torres vigías fueron construidas en toda la costa malagueña, con la función de avistar barcos piratas para así poderles hacer frente. Por medio de hogueras se comunicaban entre sí. Cuando se divisaban embarcaciones, se daba el toque de “a rebato”, que significaba “moros en la costa”. En Nerja se alzó “La Torrecilla”, hoy en día derruida.

Estos años en adelante significarán crecimiento y prosperidad para el pueblo. Con el cultivo de cañadulzales se construyó la primera fábrica de azúcar en España. Se alzaron iglesias en Nerja y Maro, se reformó el castillo, y se modificó la alcaldía para mejorar la defensa de la costa. En 1697 quedó terminada la primera fase de la iglesia de El Salvador, seguida por la ermita de las Angustias en 1720.

Siglo XIX
El siglo XIX ha sido descrito como el “siglo de oro” en Nerja. Con el comienzo del reinado de los Borbones, la política dará un giro y favorecerá los municipios. Cambiará la visión descentralizadora de los Austrias, que solo beneficiaba a la nobleza y los altos cargos, y dedicará fondos a la evolución y desarrollo de las ciudades. Se repartió el patrimonio entre el pueblo, y se procuró que los cargos de regidores o alcaldes entre otros fueran destinados a personas no pertenecientes a la nobleza. De esta manera, el cabildo de Nerja estaba entonces formado por dos alcaldes, tres diputados representativos del pueblo y un síndico encargado de asegurar que se cumpliesen los intereses del mismo.

El nuevo siglo en Nerja es una etapa de crecimiento. Se mejoran sus calles, que fueron empedradas, y se amplian edificios como la iglesia de El Salvador. Surgieron sistemas de agricultura más eficientes, con la técnica de canalización de riegos, que asimismo permitió el aumento en la producción y el desarrollo de nuevas industrias. Se benefició del éxito en el comercio de vino, miel, azúcar y harina propios de la tierra, y se dio paso a la explotación de minas y a la tala de árboles. Asimismo, Nerja abrió sus puertas a Málaga y a Almería, con la construcción de una carretera.

El ocaso del siglo XIX trajo consigo el comienzo de la decadencia. Las plagas destruyeron los viñedos, cayeron comercios como la pasa, el vino, o el azúcar. Además, la Guerra Carlista trajo consigo la pérdida de los fondos necesarios para sostener tales industrias, destinados ahora a este fin bélico.

El nuevo fenómeno de la emigración provocó que muchos nerjeños se trasladaran a países de Sudamérica buscando trabajo, reduciendo la población a los 7.000 habitantes. Un sin fin de contratiempos que irán hundiendo el ánimo de los que permanecieron en estas tierras sin ser capaces de emigrar por la carencia de medios económicos. Plagas que aniquilan al ganado y las cosechas, sequías, crisis jornaleras que provocan situaciones de paro, y epidemias de cólera y tifus serán protagonistas en los primeros años del siglo XX.

Siglo XX
La situación vivida era deprimente. Se registraron en los censos 400 pobres e indigentes en esta localidad, y un clima de claro descontento hacia las pocas medidas tomadas por el gobierno provocaron desórdenes sociales y políticos. Aquí podemos mencionar las revueltas populares que tuvieron lugar contra la propia alcaldía, que eran suprimidas por la Guardia Civil malagueña. A nivel municipal, pocos avances fueron llevados a cabo. Destaca la instalación de griferías en las casas, con la entrada de una nueva empresa de agua potable en el pueblo. Con ello mejoraron las acequias y riegos.

No será hasta la década de los 1950 cuando se empiece a notar un cierto progreso, acentuado notablemente cuando se descubre la existencia de la Cueva de Nerja, y se abre al público en 1960. La cueva atrajo a un gran número de curiosos, prensa y con ella turistas, que son la principal fuente económica.

Monumentos y lugares de interés


  • Cueva de Nerja: está situada junto al pueblo de Maro. Su distribución (dos zonas bien diferenciadas, un primer sector habilitado al público, que comprende el tercio más meridional de la Cueva y los dos tercios restantes que constituyen las Galerías Altas y Nuevas, de acceso restringido), sus dimensiones (se conocen actualmente casi 5 km de galerías de desarrollo prácticamente horizontal, que ocupan un volumen superior a 350.000 metros cúbicos), sus múltiples y variados espeleotemas (estalactitas, estalagmitas, columnas, coladas), sus pinturas rupestres, sus yacimientos y estratos arqueológicos (que abarcan entres 25.000 y 3.600 años antes del presente) la convierten en un elemento geológico de primer orden dentro del patrimonio kárstico andaluz. Fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1961, posteriormente, Bien de Interés Cultural en 1985 y, en noviembre de 2005, Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica .
  • Balcón de Europa: en el centro del pueblo está el Balcón de Europa, un mirador con imponentes vistas al mar. El nombre de "Balcón de Europa" fue propuesto por el Rey Alfonso XII que visitó la zona en 1885 después de un seísmo desastroso, y que quedó cautivado por el escenario. Fue el Rey Alfonso XII, quien se acercó a este lugar para comprobar los daños ocasionados por el terremoto y le dio el nombre que tiene en la actualidad. Se le dio el nombre de Balcón de Europa, porque al asomarse parecía como si europa terminara ahí, lo siguiente sería África, de ahí la denominación de “Balcón"
  • Acueducto del Águila: obra civil del siglo XIX construida para transportar agua a los molinos de la antigua Fábrica de Azúcar de San Joaquín de Maro. Está formado por cuatro pisos de arcos superpuestos que saltan el gran desnivel del Barranco de la Coladilla.
  • Ermita de las Angustias: obra del siglo XVII de estilo barroco. Destaca su sencilla espadaña y los frescos de la cúpula, atribuidos a la escuela granadina de pintura de Alonso Cano.
  • Iglesia de El Salvador: obra del siglo XVII, barroca y mudéjar. Presenta una torre de planta cuadrada y un campanario ortogonal. En el interior guarda pinturas murales de Francisco Hernández.
  • Iglesia de las Maravillas: pequeño templo de arquitectura popular, también del siglo XVII y situado en la localidad de Maro.
  • Ingenio de San Antonio Abad: una de las pocas fábricas de azúcar que se conservan de las muchas que hubo a lo largo de la costa malagueña.
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